KDPOF en RTVE: Chips para automoción 'Made in Spain'
2021-11-26
Reportaje de RTVE: La empresa madrileña KDPOF, con sede en Tres Cantos, pondrá chips en el mercado en 2024. La escasez y la apuesta de la UE por atraer la industria tecnológica, una oportunidad de negocio.
Empresa española dispuesta a fabricar chips 'Made in Spain' en plena crisis de suministros
Faltan chips, es un hecho. Las causas de esta crisis de suministro son diversas: problemas de distribución derivados de la pandemia, aumento de la demanda e incluso cuestiones geoestratégicas. Pero los expertos coinciden en que uno de los factores más influyentes es la enorme complejidad técnica que entraña la fabricación de cada chip.
El director técnico de la empresa española KDPOF, Rubén Pérez-Aranda, explicaba estas dificultades a Sergio Martín para Zoom Net: "Es muy complicado fabricar chips porque lo que tenemos que fabricar es de un tamaño 'ridículo'". La industria microelectrónica ha ido añadiendo cada vez más complejidad en los circuitos integrados debido a que los dispositivos que se fabrican son cada vez más pequeños (transistores, resistencias, condensadores...). Pérez-Aranda señala que "en una oblea de silicio convencional", como las que se fabrican en KDPOF, "hay 10.000 chips que se van a ensamblar".
"La fabricación de un chip tiene tres fases: la creación de la oblea de silicio, el ensamblaje del circuito integrado y el testeo de cada chip".
Fabricar un chip es muy complejo porque se necesita utillaje de gran precisión para dispositivos tan pequeños. Además, para simplificar mucho el proceso, más allá del diseño —en el que empresas como KDPOF cuentan con años de experiencia—, el desarrollo de un chip se divide en tres fases: la fabricación de la oblea de silicio, su ensamblaje en el circuito integrado y el testeo de cada chip. Lo más costoso es la fabricación de la oblea.
"Montar una 'fab' tiene un coste ingente; un proceso de unos 65 nanómetros cuesta entre 1.000 y 2.000 millones de dólares", estima el director técnico de la compañía tricantina. "Si te vas a procesos más avanzados, para 22-28 nanómetros cuesta 7.000 millones de dólares, y para procesos de cinco nanómetros la puesta en marcha de la fábrica cuesta entre 16.000 y 18.000 millones de dólares", afirma Pérez-Aranda.
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Además de la alta inversión que requieren este tipo de fábricas, se necesitan no menos de cinco años para ponerlas en marcha, con toda la experiencia acumulada de grandes fabricantes como TSCM. No ocurre lo mismo con las otras dos fases. Su importancia en el producto final supone dos tercios del proceso, pero el coste de las fábricas de ensamblaje y testeo se mide en cientos de millones de dólares —una factura todavía elevada— pero ya no hablamos de miles de millones, como ocurre con el proceso de fabricación de las obleas de silicio.
En este campo, el de ensamblar y testar que el chip está listo para funcionar en el dispositivo para el que ha sido diseñado, las empresas europeas en general, y las españolas en particular, tienen mucha experiencia. "Montar una OSAT, que es como se llaman este tipo de fábricas de ensamblaje y testeo, una pequeña, pueden ser decenas de millones de dólares. Eso es una oportunidad para atraer ese tipo de fábricas a Europa porque hay que invertir menos", afirma el CTO de KDPOF.
"La crisis de los microchips, un reto global para la sociedad de consumo"
Este tipo de fábricas de ensamblaje y testeo pueden estar listas en tres años y ahí es donde países como España y empresas como KDPOF pueden y quieren estar. El CEO de KDPOF, Carlos Pardo, pretende "establecer en Tres Cantos unas líneas de producción de componentes optoelectrónicos para la automoción que situarán a España a la vanguardia de la fabricación".
Hacen falta 40 millones de euros
Según la experiencia de los expertos de KDPOF —empresa que también está sufriendo los problemas derivados de la falta de suministro de chips procedentes de Asia—, el principal cuello de botella no está tanto en la fabricación de las obleas de silicio sino en el ensamblaje y testeo de los chips. Por ello, las empresas europeas con experiencia en este campo tienen una oportunidad. KDPOF quiere aprovecharla. Para ello, necesita al menos 40 millones de euros. Espera obtener parte de esta inversión de las ayudas IPCEI de la UE para "proyectos importantes de interés común europeo".
"El inicio del proyecto sería en junio-julio del año que viene, y en un año tendría que estar disponible la fábrica aquí en Tres Cantos", explica Pardo. "Empezaríamos a dar servicio a fabricantes de automóviles durante 2024". Sería un hito que serviría para impulsar la industria de semiconductores en España. El proceso es técnicamente muy complejo, pero la escasez de semiconductores también abre la puerta a la fabricación de chips "Made in Spain".
Desabastecimiento de chips