Microchips: si no existiesen, volveríamos a la edad de piedra.
2022-07-12
Tecnología extrema, miles de millones de euros y salas mucho más limpias que las de un quirófano. Así es como se fabrica un microchip.
Toñi Fernández, de la emisora española Cadena Ser, ha hablado con el CEO de KDPOF, Carlos Pardo, sobre los planes para poner en marcha una planta de encapsulado de semiconductores en la zona de Madrid. A continuación, presentamos el resumen traducido del audio original en español.
Utilizamos microchips desde el momento en que nos despertamos. Abrir el grifo ya implica su uso; pero la mayoría de nosotros desconocemos lo difícil y extremadamente caro que es fabricarlos. Por no mencionar que algunas de las materias primas necesarias son estratégicas o críticas, bien porque su producción es muy baja o porque están en manos de muy pocos.
La fiebre por producir microchips se dispara ante la alta demanda: “Si no existiesen, volveríamos otra vez a la edad de piedra”.
Fabricar microchips requiere una inversión de entre 2.000 y 30.000 millones de euros (dependiendo del tamaño del chip: cuanto más pequeño, más caro), tecnología de vanguardia y una limpieza extrema, muy superior a la de un quirófano. Se permite una partícula en suspensión por metro cúbico. En casa, en el coche o en una oficina, hay hasta un millón de partículas por metro cúbico. Por eso, en las grandes fábricas del mundo —hay una en Taiwán que produce más de la mitad de los chips del mercado mundial— lo primero que desaparece son los seres humanos: “Todo está totalmente automatizado. Hay edificios enteros que son fábricas donde no hay personas. Todo lo hacen robots. La única forma de conseguir esa pureza en el aire es evitar que haya gente dentro”.
Quien habla es Carlos Pardo, CEO de KDPOF, una empresa comprometida a fabricar microchips muy cerca de Madrid en 2024, aunque dejando fuera la parte más cara y tecnológicamente complicada: la primera, la creación de los llamados "silicon dice" (dados de silicio), los que necesitan un aire inmaculado para su producción. De hecho, hablamos de una inversión de decenas de millones de euros, cuando se necesitan miles de millones para crear una fundición (foundry) de microchips, que es como se llaman estas fábricas que España busca ahora. Y aquí volvemos a lo diminuto: Apple utiliza microchips de 3 nanómetros, un coche suele estar en los 60 o 100 y de ahí esa enorme diferencia de precio. Carlos Pardo aclara que muy pocos utilizan tecnologías por debajo de los 10 nanómetros, la gran mayoría utiliza “tecnologías más mundanas”.
Conectados las 24 horas del día
Usamos chips las 25 horas del día, desde que nos despertamos. Al abrir el grifo, la microelectrónica habrá dado al agua que consumimos la cantidad justa de cloro. No vamos a entrar en el coche, la lavadora, la tarjeta sanitaria o el móvil, sino en las aplicaciones que regulan nuestro sueño mientras dormimos. Total: 24 horas de conexión. Habrá otros sectores que generen 500.000 millones de euros al año, pero el resto depende de este, el del microchip, como recuerda el investigador de IMDA Daniel Granados: “estamos hablando de una piedra angular en el desarrollo industrial y económico. Si no hay chips, prácticamente volveríamos a la edad de piedra”.
Competencia mundial
Ahora mismo hay una carrera por la soberanía sobre los semiconductores. El objetivo es la autosuficiencia para no sufrir la crisis que ha hecho perder al sector del automóvil 17.000 millones de dólares y que, según muchos expertos, no acabará este año ni el que viene. Pero, cuidado, podemos morir de éxito según Daniel Granados: “ahora las fábricas de chips están surgiendo como setas. Todos los países han lanzado un plan para tenerlas: EE.UU., Malasia, Singapur, China, Francia, Alemania, Italia, Hungría, Polonia... Corremos el riesgo de que dentro de diez años veamos que no hay mercado para tanta producción”.
Pero por el momento sus usos son infinitos. Ya se están probando diademas capaces de leer el pensamiento, pero habrá aplicaciones —advierten los expertos— con las que ni siquiera podemos soñar.
Artículo original y entrevista en cadenaser.com.