PERTE Chip o la ambición de situar a España en el mapa de los semiconductores

2024-02-06

Este es un extracto traducido del artículo “PERTE Chip o la ambición de situar a España en el mapa de los semiconductores” de Marilés de Pedro para Newsbook, publicado originalmente en español el 5 de febrero de 2024.

«Es el más ambicioso de los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE). Aprobado en abril de 2022, el PERTE Chip cuenta con un presupuesto de unos 12.250 millones de euros hasta 2027 y tiene como objetivo impulsar el sector de los semiconductores en España. Un PERTE alineado con lo dispuesto en la Ley Europea de Chips, que entró en vigor el pasado septiembre y que busca promover la autonomía estratégica de la UE en este área crítica. En España, las primeras ayudas se concedieron el pasado diciembre a un total de 15 proyectos, sumando 50 millones de euros, gracias a la aprobación el pasado octubre de la Adenda al Plan de Recuperación, que permitió movilizar todos los recursos asignados a España de los fondos NextGeneration EU…»

Para consultar la publicación original, puede acceder aquí.

A continuación, encontrará la traducción de la entrevista con nuestro CEO Carlos Pardo:

KDPOF: chips con sabor español

En el complejo entorno de la fabricación de chips, es posible encontrar empresas innovadoras con sello español. Es el caso de KDPOF, fundada en 2010, que ha centrado su actividad, con gran éxito, en el encapsulado y prueba de chips optoelectrónicos. Estos chips, como explica Carlos Pardo, CEO y cofundador de la compañía, vinculan la microelectrónica y la óptica, por lo que el proceso de encapsulado conecta ambos mundos. «La precisión requerida en la óptica y la alta velocidad exigida en la microelectrónica hacen del encapsulado una parte clave del producto», explica, y la empresa estima que el encapsulado y las pruebas requeridas para este tipo de chips suponen más del 70 % del coste, por lo que el control del proceso de fabricación es crucial. «Nuestra tecnología de encapsulado es robusta, de una calidad y a un precio que se encuentra entre los más avanzados del mundo», afirma. Aunque el principal sector al que se dirige la empresa española es el mercado del automóvil, su tecnología es aplicable a otros mercados.

«Lideramos el mundo en el uso de comunicaciones ópticas en el coche», afirma Pardo. Estas comunicaciones son indispensables «ya que la demanda de altas velocidades de transmisión de datos ha aumentado con la llegada de cámaras y otros sensores de alta definición, la conducción autónoma, el coche conectado y las pantallas de gran tamaño». La receta, en su opinión, para lograrlo pasa por la automatización y la robotización. «El desarrollo de la Industria 4.0 o la inteligencia artificial, por ejemplo, son algunas de las tecnologías que pueden permitirnos competir con países que tienen un bajo coste de personal».

En el despliegue de esta actividad, la empresa española se adjudicó el pasado mes de junio una parte de la inversión del programa "Proyectos Importantes de Interés Común Europeo" (IPCEI) de la Comisión Europea, estimada en 8.100 millones de euros. Los actuales inversores en KDPOF y algunos bancos también están apostando por traer la capacidad de fabricación a España», añade, creyendo con optimismo que España puede ser un centro de producción de chips y semiconductores. «No solo puede, sino que tiene que serlo. No tenemos futuro si solo nos centramos en el servicio, el turismo y la construcción. La industria tiene que crecer significativamente, y más en España».

La compañía se embarca actualmente en un ambicioso proyecto para construir una fábrica de encapsulado de chips que se ubicará en Tres Cantos. Las instalaciones constarán de unos 2.000 metros cuadrados de salas blancas donde se instalarán al menos dos líneas, con posibilidad de instalar una más. Las salas contarán con diferentes categorías de limpieza, desde ISO 6 hasta ISO 8, y en ellas se podrá llevar a cabo el denominado "wafer handling" o preparación y corte de la oblea de silicio y su posterior prueba, encapsulado y test final. Además, contará con laboratorios de prototipado, cualificación e I+D. «Queremos llegar a los 6 segundos por chip y, posteriormente, optimizar el proceso hasta alcanzar los 3 segundos por chip».

Se trata de un proyecto en el que la empresa española disfruta de financiación gracias al programa europeo IPCEI, con un presupuesto de más de 50 millones de euros. Pardo explica que una gran parte de la misma se destinará a actividades de I+D. «Ya se han invertido unos 11 millones de euros», afirma. «Es muy posible que el total invertido, al finalizar el proyecto fijado para 2028, sea significativamente superior, para aumentar la capacidad y eficiencia de las líneas».

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